El canario cantautor.

Página electrónica del Canario de Canto Español o Cantor Español.

¿QUE ES EL CANTOR ESPAÑOL? CONCURSOS 2019-2020 REGISTRO DE PEDIGRÍ

Canario Cantor Español - Errores más frecuentes cometidos en la cría y selección del canario Cantor Español



 

Equipo divulgación de AMIGOS DEL CANTOR ESPAÑOL

AMICAES

 

A pesar de los numerosos escritos disponibles en las redes sociales sobre la cría y selección del Cantor Español, muchos criadores siguen pensando que es suficiente con conseguir reproductores de calidad, echarlos a criar y sentarse a esperar al mes de octubre para tener resultados satisfactorios. Seguir con rigor cualquier método de los aconsejados en las diferentes publicaciones se considera una complicación innecesaria y muchas de las precauciones recomendadas son vistas poco menos que como tonterías. A ello ayuda poco la permisividad y el exceso de benevolencia con el que nos encontramos en los enjuiciamientos de muchos concursos; con la finalidad de dejar a todo el mundo contento y fomentar la participación, se perdona o minimiza la gravedad de los defectos y se igualan en puntuaciones ejemplares mediocres con ejemplares de calidad; con lo que se provoca además que los criadores más rigurosos terminen relajándose y se vaya perdiendo temporada tras temporada calidad media en la raza. Desgraciadamente, las planillas de enjuiciamiento siguen siendo el criterio por el que se dejan guiar la mayoría de los criadores a la hora de seleccionar y adquirir reproductores. Enjuiciamientos poco rigurosos se traducen en reproductores inadecuados que más pronto que tarde provocan el declive genético de la raza.

Si es usted un criador que se guía por las planillas de enjuiciamiento a la hora de seleccionar y/o adquirir ejemplares no hace falta que siga leyendo. Haga lo que haga seguirá obteniendo planillas de entre 89 y 91 puntos, quizás hasta de 92.

Por el contrario, si selecciona o adquiere sus reproductores por lo que escucha, sin importarle las planillas, tiene claro el tipo de canario que quiere en su criadero y antepone la mejora genética de la raza a cualquier otro tipo de consideraciones lúdicas, monetarias, de política federativa o simplemente por ego, le animamos a que siga con la lectura.

Trabajar en equipo con pájaros que comparten una misma genética ayuda a comprender que la genética no lo es todo. Por muy buena base genética que tengan nuestros ejemplares, si no disponemos de un sitio adecuado, no somos capaces de saber qué tipo de alimentación es la más idónea en cada momento y no tenemos claras las pautas a seguir en su manejo, no obtendremos los resultados deseados salvo que se alineen los astros y la diosa Fortuna nos sonría.

Los factores ambientales, la alimentación y la mano del criador son los factores que hacen que a pesar de criar con los mismos canarios en unos criaderos los ejemplares tengan más repertorio y en otros menos, que en unas casas destaquen más en lentos, en otras en compuestas y en algunas sean más equilibrados. Y también son los factores que determinan que, en algunos criaderos, a pesar de criar con lo mismo, nunca, o casi nunca, salgan ejemplares de calidad.

Si nos fijamos, casi todos los años, con alguna sorpresa, los mejores canarios nacen y se desarrollan en los mismos criaderos. La frustración hace que sea más sencillo acusar de hacer trampas (educación) a los criadores que obtienen buenos ejemplares de forma habitual que reconocer que no se están haciendo las cosas bien cuando año tras año no se consigue obtener ningún canario mínimamente aceptable a pesar de cambiar de reproductores prácticamente cada temporada.

Por mucho que algunos se empeñen en lo contrario, criar Cantor Español de calidad no está al alcance de todos. Tan importante como la calidad de los reproductores es disponer de unas instalaciones adecuadas (factores ambientales) y eso es algo que en demasiadas ocasiones no se cumple; especialmente cuando se vive en una ciudad y el espacio es un lujo, estando condenados muchas veces a tener el aviario en un balcón sin posibilidad de tener los ejemplares adultos en un lugar diferente y aislado acústicamente de los pollos del año. Ante eso poco o más bien nada se puede hacer.

Lo mismo pasa con el tiempo y la atención que podemos prestarles a nuestros pájaros (manejo del criador), si no tenemos posibilidad de sentarnos un rato a observar y escuchar nuestros canarios tampoco se pueden esperar milagros.

En estas líneas vamos a intentar mostrar algunos de los errores más frecuentes que se comenten en tres de las etapas del ciclo anual del Cantor Español, la cría, la fase de voladero y la estancia en jaula de concurso. Todavía se nos siguen escapando muchos factores, pero los errores que vamos a citar se encuentran entre los más habituales que observamos temporada tras temporada.

DURANTE LA CRÍA

    1. Tener los machos reproductores más tiempo del estrictamente necesario en el espacio de cría, especialmente si tenemos en la misma estancia los pichones independizados, con lo que aumentamos el riesgo de copia accidental.
    2. No usar barrera acústica (radio, mp3, etc.) durante la cría para prevenir la posibilidad de copia involuntaria si tenemos los machos reproductores mucho tiempo en el espacio de cría.
    3. No disminuir el aporte de proteínas y complementos vitamínicos desde el momento en que los pichones comen bien después de separarlos de las madres o nodrizas. Dar aporte de proteínas más tiempo del estrictamente necesario o suministrar determinados complementos vitamínicos condiciona los repasos y favorece la reducción del tiempo de maduración contribuyendo a cantos de estructura anómala (de los coloquialmente denominados cantimbrados y/o sosos), simples, precipitados y estridentes.
    4. Cuando no podemos poner directamente por nidadas los pichones al separarlos de las madres/nodrizas, mantener más allá de los dos meses de edad todos los pollos agrupados en prevoladeros. Cuanto más tardemos en separar los pichones por nidadas o, en su defecto, por parejas, más posibilidades habrá de que empiecen a componer una base común de repaso (efecto voladero) que condicionará su posterior evolución cuando los separemos en los voladeros definitivos.

DESPUÉS DE LA CRÍA

    1. Dejar las hembras adultas en la misma estancia que los pichones del año. Muchas hembras pirrean (llamadas continuas) y otras emiten cantos degenerados como consecuencia de desequilibrios hormonales que pueden ser copiados por los jóvenes.
    2. Dejar los machos adultos mientras mudan en la misma estancia que los pichones del año. Hay machos que siguen cantando durante la muda y los jóvenes pueden copiar su canto.
    3. No separar a tiempo las hembras del año que empiezan a pirrear, ya que esas llamadas pueden ser copiadas y emitidas como ritmos continuos por sus hermanos.
    4. Dar una alimentación demasiado rica o complementos vitamínicos que pueden condicionar la evolución de los repasos, acortar el tiempo de maduración y contribuir a cantos de estructura anómala, simples, precipitados y estridentes.
    5. Exceso o defecto de luz, en el primer caso se favorecen cantos estridentes y precipitados y en el segundo pobres y propensos a la gangosidad y nasalidad.
    6. No mantener la humedad en términos de confort (40-60%), lo que podría influir negativamente en la muda y las voces de los jóvenes.
    7. Colocar los palos de los voladeros demasiado altos. Los pichones tienen que poder desarrollarse bien, palos demasiados altos pueden provocar problemas de desarrollo al propiciar posturas no naturales. Muchas nasales y gangosidades se deben a la colocación de los palos demasiado altos antes de que los ejemplares se hayan desarrollado física y canoramente.
    8. No garantizar el aislamiento acústico y/o visual entre los diferentes voladeros mediante paneles opacos en los laterales (preferiblemente de madera por sus propiedades acústicas) y en el techo de las jaulas.
    9. Tener demasiados machos en la misma habitación. Los pichones necesitan oírse a sí mismos para ensayar sus repasos, el barullo de muchos machos repasando en una habitación puede influir negativamente en los repasos y favorece cantos estridentes.
    10. No prestar atención a los repasos, que nos pueden indicar la necesidad de variar la alimentación, de suministrar algún producto para cuidar las voces, etc.
    11. No separar ejemplares con timbres claros, los timbres se copian con extrema facilidad.

SEPARACIÓN EN JAULAS INDIVIDUALES

    1. Enjaular en una fecha fija los pájaros. No se debe enjaular individualmente los canarios hasta que tengan el canto prácticamente claro en el voladero y de ser posible tiene que hacerse gradualmente, en función del grado de madurez de cada grupo.
    2. No poner muy altos los palos de las jaulas. Una práctica tradicional con los ejemplares que se ponen demasiado fuertes es subirles los palos para forzar la postura y que emitan su canto con menor intensidad. Tener los palos demasiado altos con ejemplares que no lo precisan, especialmente cuando todavía no han madurado del todo, puede traducirse en gangosidades y/o nasales.
    3. Cambiar de estancia los ejemplares al enjaularlos, modificando bruscamente las condiciones ambientales que tenían en la etapa de voladero. El paso a la jaula de concurso debe ser lo más neutro posible para que no afecte demasiado al desarrollo y evolución del canto.
    4. Usar armarios, estanterías, cajoneras o transportines cuyas dimensiones, forma o diseño no facilite una adecuada ventilación de las jaulas, lo que se traduce en problemas de voz, nasales y gangosidades.
    5. Dejar las hembras jóvenes en la misma habitación que los machos en jaula de concurso. Pueden empezar a pirrear o realizar sonidos que influyan en el canto de los machos. Además, cuando los machos maduren, oír a las hembras puede acelerarles el celo.
    6. No respetar los grupos de cada voladero y su aislamiento acústico a la hora de colocarlos en la estantería o armario de canto. Todo el trabajo realizado en la etapa de voladero para potenciar que cada grupo desarrolle su propio canto puede verse truncado al copiar unos grupos de otros.
    7. Reducir luz o poner cortinas para tapar las jaulas antes de que el canto esté suficientemente maduro, lo que se traduce en entorpecer el normal desarrollo del canto, recortar repertorio y posibles problemas de voces, nasales y gangosidades.
    8. Empezar a entrenar los canarios antes de que su canto esté suficientemente maduro, lo que precipita su desarrollo y puede propiciar la aparición de defectos por la incorrecta maduración de algunos giros.
    9. Sacar a cantar con demasiada frecuencia los canarios, que puede acelerar el declive cualitativo del canto.
    10. Darles complementos vitamínicos o enriquecer la alimentación sin ser necesario al no presentar estados carenciales o síntomas de que la alimentación es pobre e inadecuada, que puede encelarlos antes de tiempo.
    11. Sacar los canarios a cantar durante el entrenamiento en la misma estancia donde está el resto de los pájaros o en un lugar donde se escuchan los adultos o las hembras, puesto que aumenta el riesgo de copia.
    12. Descartar ejemplares inmaduros de forma precipitada cuando disponemos de sitio y tiempo para apartarlos del resto y ver cómo evolucionan. Hay canarios que necesitan más tiempo que otros para madurar, de la misma forma que hay tipos de repaso que hasta que alcanzan cierto grado de madurez en la dicción tienen resonancias en ch, r o ligeramente nasales o gangosas. Solo deberían descartarse ejemplares inmaduros con ritmos continuos, estructuras de canto impropias de la raza, riñas claras o defectos graves o muy graves claros.
Seguro que en esta relación faltan todavía muchos de los errores que cometemos, unos por omisión y otros por desconocimiento. Nos daremos por satisfechos si estas líneas pueden servir de utilidad a algún criador y contribuir a que obtenga mejores resultados.