El canario cantautor.

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¿QUE ES EL CANTOR ESPAÑOL? CONCURSOS 2023-2024 REGISTRO DE PEDIGRÍ

Camuflaje de anillas

 

En numerosas ocasiones sucede que después de anillar una nidada en la que teníamos puestas grandes esperanzas, han aparecido los polluelos tirados en el fondo de la jaula, muertos o helados de frío. A veces llegamos a tiempo y podemos calentar el polluelo en el hueco de las manos y conseguir salvarle la vida. Otras, desgraciadamente, la escena es más desagradable y vemos que a los polluelos literalmente le han arrancado la pata donde le habíamos colocado la anilla. ¿A qué es debido esto? Sencillamente al afán de la hembra por mantener el nido limpio y pulcro.

El instinto le dicta a la hembra que el nido debe estar siempre lo más limpio posible, sobre todo en los primeros días de vida de los polluelos, en los cuales no llegan a defecar al borde del nido. Por eso la hembra se afana en retirar todos los excrementos generados por los pequeños, que de lo contrario se acumularían en el fondo del nido y darían lugar a la proliferación de bacterias con el lógico peligro para la salud de los pequeños. Así, observamos que durante los primeros 6 o 7 días de vida de los polluelos, en el nido no hay ningún excremento. A partir de entonces los pequeños alcanzan a defecar al borde del nido, y la hembra deja paulatinamente de retirar los excrementos, que ahora se acumulan en el borde. Pasados unos días más, los polluelos son capaces de lanzar sus deposiciones directamente fuera del nido, al suelo.

Nuestro problema radica en que el momento idóneo para colocar las anillas se sitúa en el periodo en el que la hembra todavía limpia el nido. Al devolver los polluelos anillados a su madre, ésta ve un objeto extraño, brillante y llamativo en la pata de sus pequeños. Y su instinto le dice que dicho elemento extraño debe desaparecer del nido. Al intentar arrojarlo fuera, puede arrastrar con él al polluelo. O peor aún, si la hembra es extremadamente hacendosa para limpiar el nido, puede arrancar la pata al pequeño.

Este comportamiento no es demasiado habitual en las canarias (aunque siempre hay excepciones: hemos sido testigos en más de una ocasión cómo canarias mataron a todos sus pequeños al intentar quitarles la anilla), pero sí es más común en hembras de fauna europea y exóticas. Es por ello que se hace necesario tomar alguna medida o precaución para conseguir que las anillas pasen “desapercibidas” para la hembra o por lo menos que no despierten en ella una fiebre incontrolable por hacerlas desaparecer del nido. Esto se consigue mediante el camuflaje de las anillas.

Existen diversos métodos y técnicas para conseguir tal fin, como por ejemplo pintar las anillas, tiznarlas, etc. Pero a mí, el método que mejor me ha ido y con el cual no he tenido casi ningún problema (y digo casi porque siempre hay excepciones), es camuflar las anillas con esparadrapo o tiritas de color carne.

Por su sencillez y buenos resultados recomiendo este método a todos los aficionados. Sólo es necesario un poco de esparadrapo (o tiritas), unas tijeras que corten bien, y una pequeña dosis de destreza y paciencia.

Tiritas, anillas de 2,4 mm y tijeras

El primer paso es cortar unos trozos del mismo ancho de las anillas, y aproximadamente de 1,5-2 cm de longitud. No deben quedarse cortos para que lleguen a tapar la totalidad de la anilla y tampoco deben ser demasiado largos para evitar así que den demasiadas vueltas alrededor de la anilla y hagan que el grosor del conjunto sea excesivo.

Corte cuidadoso de las tiras.

 

Tiras ya cortadas junto anillas y tijeras.

Ahora, con la oportuna paciencia, vamos enrollando y a la vez pegando las tiras previamente cortadas, alrededor de las anillas. Hay que intentar que el pegado sea recto desde el principio, ya que si no al final tendremos incómodos picos que si doblamos hacia el interior de la anilla pueden molestar a la hora de anillar los polluelos o si los doblamos hacia el exterior pueden incrementar peligrosamente el grosor del conjunto.

Apoyamos la anilla en la tira.

 

Comenzamos a enrollar la tira

 

Continuamos enrollando.

 

Anilla totalmente camuflada

La diferencia entre una anilla camuflada y otra sin manipulación es sustancial, lo que nos da idea de cómo aquella pasará mucho más desapercibida para la hembra y las posibilidades de que ésta intente despojar al polluelo de su seña de identidad serán mucho menores.

Anillas camufladas junto a otras sin manipulación

Como vemos el proceso es muy sencillo y realmente efectivo. Utilizo este método desde hace al menos 3 años (incluso para los canarios), y en todo este tiempo no he tenido ningún problema con ninguna de las especies que crío, excepto con una, las hembras de camachuelo común resultan extremadamente sensibles a la introducción de cualquier objeto en el nido (aunque sea debidamente camuflado) durante los primeros días de vida de los pequeños. Por ello, con esta especie hay que extremar la precaución, y vigilar constantemente el nido, ya que, y hablo por experiencia propia, las ilusiones se pueden ir al traste en un santiamén. O bien hay que resignarse a dejar sin anillar a los pequeños (algo que no es para nada recomendable, ya que es la única manera de saber sin ningún género de dudas la edad del ejemplar, y por supuesto de demostrar que ha nacido en cautividad).


Caja donde guardo las anillas.

Yo particularmente camuflo todas las anillas antes de empezar la temporada de cría, y las guardo identificando claramente el calibre y los números de las anillas en grupos de 8. Posteriormente las voy cogiendo según las necesite, y en el momento de separar los polluelos de sus padres, procedo a destapar la anilla y anoto el número en la correspondiente ficha de cría.

Es un procedimiento un tanto trabajoso, y que precisa de bastante paciencia (sobre todo para los que anillen muchos pájaros), pero ese tiempo que dediquemos a camuflar las anillas, nos puede ahorrar un sin fin de disgustos y problemas, que, a posteriori, tienen mucha más difícil solución.

 

Luis Sánchez Ríos

C.N. CS-04 / Y-094

Junio 2006